Las coproducciones y la colaboración son imprescindibles en tiempos de crisis

El director de escena Emilio Sagi es, sin duda, uno de los nombres propios en la lírica española. Con una experiencia muy dilatada a sus espaldas, director de festivales y teatros, ha participado en las óperas y zarzuelas más destacadas de cuantas han pasado por los escenarios nacionales e internacionales. Nos repasa en esta entrevista los grandes pasos de su trayectoria y los retos de su futuro profesional como director artístico del Teatro Arriaga.
Es usted nieto de Emilio Sagi Barba y sobrino de Luis Sagi Vela, barítonos de reconocida profesionalidad, ¿hasta qué punto la tradición musical de su familia marcó la decisión de dedicarse a esto?
Por supuesto que la tradición lírica de mi familia me ha influido enormemente; siempre he escuchado desde muy pequeño esta música en mi casa y también oía contar a mi padre anécdotas de la vida de Teatro, protagonizadas por mi abuelo Emilio.
¿Cómo recuerda sus inicios en este mundo?
Los recuerdo con mucho cariño, aunque fueron tiempos sumamente difíciles, ya que en esos momentos en este país era muy complicado intentar modernizar las cosas. El público era bastante conservador y admitía con dificultad los cambios.
Primero vino el Teatro de la Zarzuela, donde estuvo una década, después la dirección artística del Teatro Real. Un hombre que ha trabajado en los grandes escenarios de este país, puede analizar de cerca el panorama lírico español. ¿Qué cosas se están haciendo bien y de qué pecamos?
Creo que se están haciendo muchas cosas bien; hay muchos teatros que se han renovado y las temporadas de lírica cada vez son mejores hasta en pequeños teatros de ciudades no demasiado grandes. Las cosas que creo que aun se pueden mejorar prefiero no decirlas, en este mundo nuestro hay que mirar siempre para delante y ser sumamente positivo.
¿Cuál cree que es el papel de Ópera XXI en esta coyuntura?
Opera XXI debe ser el catalizador de la colaboración entre todos los teatros que hacemos lírica; hoy en día es casi imposible que un teatro se lance a hacer producciones nuevas en solitario. Las coproducciones y la colaboración son absolutamente imprescindibles en estos tiempos de crisis.
¿Qué retos se marca en su proyecto actual, como director artístico del Teatro Arriaga de Bilbao?
Nunca he dirigido un Teatro con tanta variedad de programación, esto es un reto para mí que siempre dirigí Teatros con una fuerte programación lírica. Me gustaría seguir en la línea que llevaba el Teatro Arriaga, pero intentando acercar este teatro a los teatros municipales europeos, acentuando su personalidad dinámica y abierta a todos los públicos.
¿Qué criterios ha seguido en el diseño de la próxima temporada?
Tratar de que la programación tenga un gran abanico de posibilidades desde las óperas contemporáneas hasta el más popular de los musicales; que todo tipo de público tenga siempre un favorito en la temporada.
Compagina esta dedicación con otros proyectos freelance para otros teatros, ¿qué ingredientes debe tener un argumento para que le resulte atractivo a Emilio Sagi y lo acepte?
Puedo compaginar mi carrera profesional con mi trabajo en este teatro porque tengo tanto aquí en esta casa como en mis proyectos fuera un equipo muy bueno y sumamente profesional. En cuanto a la elección de las obras, siempre fueron los teatros los que me pidieron una obra u otra; a todos los argumentos se les puede aliñar, sean buenos o malos, para que tengan más sabor.
Ha dicho en alguna entrevista que la clave para hacer llegar la lírica es fundamental la idea de “actualización de la obra”. ¿Cómo lo consigue sin perder de vista el mensaje original?
Intentando aunar la tradición –la buena- con la modernidad –también la buena- y el gusto del momento en que estamos.
Entre sus últimos trabajos, ha participado en la producción “La Bohème”, que recientemente ha sido llevada a los escenarios del Festival Castell de Peralada en el 150 aniversario del nacimiento de Puccini. ¿Qué ha querido transmitirle de nuevo a este clásico?
El gran drama de la muerte de un amigo o amiga, arrebatada por una terrible y cruel enfermedad en el momento más glorioso de su juventud y creatividad. Creo que esto es sumamente actual. Todos hemos vivido ese horrible vacío de la muerte de alguna “Mimi” en nuestras vidas.










