Este año cumplimos 60 años ininterrumpidos de ópera

Con sólo 36 años, este joven ovetense ya ha cosechado una carrera de éxitos. Empezó como asistente artístico en el Liceu de Barcelona desde 1999 hasta 2003, cuando volvió a su tierra para ponerse al frente de la dirección artística de la Ópera de Oviedo. Con ésta, ya cuenta cinco temporadas consecutivas al frente de este ambicioso proyecto, que afronta con ilusión e ideas renovadas.
Más de 60 años de ópera en Oviedo, 30 aniversario de la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera, 3.300 socios, y camino de consolidarse como un referente de la lírica en España y Europa. ¿Dónde está el secreto del éxito?
Me temo que no hay secretos. Pero sí creo que, sobre todo, hay un factor que ha hecho despegar a la Ópera de Oviedo en los últimos años: la profesionalización de su gestión. Dicha profesionalización empezó por la Direccion Artística pero ha ido afectando paulatinamente a todos los ámbitos de la institución. También un proyecto cultural serio y ambicioso, con un claro objetivo de difusión y proyección, con amplitud de miras y afán renovador, han logrado captar la atención de la sociedad, objetivo primordial de cualquier institución cultural.
En 1978, un grupo de aficionados creó la Asociación Asturiana de Amigos de la Ópera. ¿Cómo valora la iniciativa?
En el contexto histórico que se desarrolla creo que tiene un gran mérito y demuestra el grado de interés de la sociedad asturiana por la ópera. Eran momentos difíciles, en los que el Ayuntamiento, en aquel entonces único organizador y financiador del festival (no se podía hablar de una verdadera temporada de ópera) abandonó el proyecto con el consiguiente riesgo de desaparición de la actividad lírica asturiana. Creo que tenemos que agradecer a la sociedad civil, que afrontó el reto de mantener dicha actividad, el hecho de haber podido llegar hasta el momento actual.
En 2008, Ópera de Oviedo ha sido distinguida con el Premio Ópera Actual 2008 por su "extraordinaria" trayectoria histórica.
Para nosotros es un reconocimiento de enorme valor. Es verdad que este año cumplimos 60 años ininterrumpidos de ópera, pero también es cierto que la lírica en Oviedo tiene sus orígenes en el S.XVII. Que se reconozca y valore dicha trayectoria es un factor esencial para fijar las bases del crecimiento futuro de la institución y lógicamente un importantísimo estímulo para todos los implicados en este proyecto.
La tradición italiana parece tener gran peso histórico en la trayectoria operística de la Ópera de Oviedo, ¿es así?
Efectivamente, la Ópera de Oviedo, cuenta con una gran tradición en la programación del repertorio romántico italiano y también, aunque menos, francés. Pero en los últimos años dicha tradición se ha venido ampliando con propuestas cuya ausencia de una temporada de trayectoria destacada no tenía ninguna justificación. También, cada vez más, Oviedo cuenta con un público abierto, con grandes deseos de conocer y disfrutar nuevas propuestas estéticas. No en vano, los mayores éxitos de las últimas temporadas han venido de la mano de títulos que se representaban por primera vez en la temporada: “Electra”, “Jenufa” o “The turn of the screw”.
“Tristán e Isolda”, “Ifigenia en Táuride” o “Macbeth” son las estrellas de la programación de la temporada 2007/2008. ¿Son los grandes clásicos lo que pautan una buena programación artística?
Cuidar el patrimonio histórico operístico es una labor esencial de cualquier teatro de ópera. Pero también tratar de atender las nuevas tendencias existentes en este arte, tanto en lo que se refiere a nuevo repertorio, como a la reinterpretación del ya existente, son objetivos irrenunciables. Una programación rica y estimulante requiere un equilibrio de tendencias estéticas y un máximo cuidado por la calidad de todas las propuestas.
¿Qué ingredientes debe tener una programación operística adaptada a las audiencias del siglo XXI? ¿Se trata de renovarse o morir?
Como decíamos en el punto anterior, lo imprescindible es mantener un equilibrio en el repertorio y también primar una perspectiva global del espectáculo operístico. La discusión sobre si es más importante la parte musical que la teatral nunca tuvo sentido, pero en el S.XXI, roza el absurdo. La ópera es teatro y música y únicamente asumiendo y potenciando el concepto de espectáculo total aseguraremos el porvenir de la lírica.
¿Los presupuestos ciñen mucho o la creatividad por delante?
No vamos a negar que muchas veces los presupuestos reducidos potencian la creatividad, pero parece ridículo negar que una buena dotación presupuestaria no vaya a redundar positivamente en la calidad de cualquier propuesta creativa. La creatividad por delante, pero si para plasmarla en escena tenemos suficientes recursos, siempre mejor.
A finales de los años setenta, la gestión del teatro pasó de ser pública a privada, cuando lo habitual es el proceso inverso. ¿En qué ha cambiado eso la dirección artística?
En aquel momento cambió de manos de un empresario al que el Ayuntamiento contrataba para la ejecución de toda la temporada a manos de una junta directiva de aficionados a la ópera, cuyo presidente ejercía, más o menos, de director artístico. No existía la figura como tal. A lo largo de los últimos años, el incremento del peso económico del sector público en los presupuestos de la Ópera de Oviedo ha sido enorme. La gestión de unos recursos en su mayoría públicos, obligan a una racionalización y a una gestión de los mismos lo más eficaz posible y con un alto grado de profesionalidad.
Cuando Miguel Muñiz era presidente de la asociación Opera XXI, acuñó que una posible solución para abaratar costes sería realizar coproducciones entre los asociados. ¿Está usted de acuerdo?
Yo creo que los teatros tenemos muy clara la importancia de coproducir para afrontar los elevadísimos costes que implica el espectáculo operístico. Lograr un adecuado reparto de los costes de producción de los espectáculos, manteniendo o incluso impulsando la propia personalidad de la programación del teatro, es uno de los retos más importantes a los que nos tenemos que enfrentar.
¿Hacia dónde camina el futuro de la ópera en Oviedo?
Hacer este tipo de previsiones puede ser francamente arriesgado. Sin embargo creo que vale la pena poner de manifiesto dos cuestiones que serán absolutamente claves en el desarrollo futuro de la Ópera de Oviedo. La reforma del Teatro Campoamor o/y la construcción de un nuevo teatro lírico y la implicación decidida de las instituciones públicas tanto en los órganos de gestión, como en la aportación de más recursos económicos. Ambos factores son clave para mantener y potenciar el grado de crecimiento y proyección que deseamos lograr.










