Joan Matabosch

Director artístico del Liceu y actual Presidente de la Asociación Ópera Europa

Jamás ha habido tanto público para la ópera

Desde el pasado mes de septiembre el director artístico del Liceu, Joan Matabosch, preside Opera Europa, la asociación de teatros de ópera más importante del continente. Creada en 2001, la entidad cuenta ya con 110 miembros entre coliseos y festivales dedicados a la lírica y en abril aterrizará en Barcelona para organizar la segunda edición del Forum Europeo de Ópera. La cita tendrá lugar en la capital catalana y se enmarca en el Año europeo de la creatividad y la innovación.

La creatividad; ¿dónde debe prevalecer, en qué ámbito del mundo de la ópera es importante tenerla en cuenta? 

La creatividad es, por motivos obvios, un objetivo crucial en la programación de un teatro de ópera. Y muy especialmente las óperas de nueva creación. Debemos asumir todo lo que implica de oportunidad y de riesgo, debemos luchar contra la rutina de los teatros y la limitada curiosidad del público, debemos seleccionar con el mayor rigor los títulos que proponemos, pero en cualquier caso las óperas contemporáneas deben estar presentes porque pueden ser valiosas, porque hay que darles una oportunidad y porque connotan, de hecho, todo el discurso artístico de un teatro de ópera.

Y la innovación y la tecnología, ¿cómo se relacionan con la creatividad?

Si la creación es la finalidad, la tecnología no debería ser, seguramente, una finalidad en sí misma. Es un instrumento y un instrumento muy valioso tanto para la creación artística como para su difusión. La creación del espacio escénico tiene en las nuevas tecnologías un potencial que los artistas con más talento ya han comenzado a explorar y que, seguramente, nos deparará sorpresas y hallazgos que enriquecerán la ópera y enriquecerá a los que la escuchen y vean. Sobre todo, si no se pierde de vista que el objetivo final es creativo y artístico. Pero, muy probablemente, el mejor servicio que la tecnología prestará a la ópera será el que se oriente a su difusión. Esta difusión masiva, sin fronteras geográficas ni sociales, ya se ha convertido en un fenómeno que ha modificado sustancialmente el escenario de lo que constituyen las responsabilidades de un teatro de ópera. Es por esto que merece la máxima atención por parte de Opera Europa y que el Forum de Barcelona se propone propiciar, compartir y difundir.

¿Cómo funciona Opera Europa y qué significa para usted haber sido elegido presidente de dicha asociación?

Opera Europa es una asociación cuyo objetivo es ayudar a los teatros a desarrollar sus objetivos en el seno de su comunidad. La realidad de cada teatro y la naturaleza de estos objetivos no son los mismos en todas las comunidades, pero existen denominadores comunes. Al fin y al cabo un teatro de ópera proyecta hacia el exterior una determinada imagen de una comunidad: proyecta un sello de calidad, de refinamiento, de apertura a la novedad, de sensibilidad, de competencia de las masas estables del teatro (su orquesta y su coro, sus técnicos, sus talleres), de capacidad de organización y de gestión. Porque un teatro de ópera es una institución de una considerable complejidad de gestión y el rigor en este campo también está proyectando una determinada imagen de la comunidad que es capaz de dotarse de una institución de este tipo. Opera Europa reúne información útil para la gestión de los teatros y la comparte con sus responsables para ayudar a conseguir una mayor eficacia en la utilización de los recursos.

No hace falta decir que para mi es un honor que los demás teatros europeos me hayan pedido presidir la asociación y que es para mi un privilegio contar con un director como Nicholas Payne, con quién trabajo conjuntamente en esta nueva etapa. Estoy convencido de que, en el fondo, se trata de un voto de confianza al Liceu por su espectacular crecimiento, su rigor en la gestión, su prestigio y su estabilidad.

¿Cómo se comparte esta información para que resulte útil para los teatros?

Se ha demostrado que la mayor eficacia en la colaboración entre teatros se consigue en los foros que reúnen profesionales del mismo departamento de diversos teatros, dispuestos a intercambiar y comparar información que puede ser útil para todos. En Opera Europa se están creando foros que agrupan la práctica totalidad de las diversas tareas que son imprescindibles para que un teatro consiga un buen resultado artístico y una buena gestión: departamentos técnicos, de sastrería y de caracterización, de captación de recursos de mecenazgo, de casting, de gestión musical, de explotación audiovisual, de producción, de construcción de escenografías y vestuario, de venta de entradas, de marketing y comunicación, de explotación, de contabilidad, de dramaturgia, etc. Además, las reuniones de Opera Europa favorecen acuerdos de coproducción entre teatros, operaciones de recuperación de determinadas obras injustamente relegadas a la marginalidad e intercambio de informaciones sobre cachets artísticos, costes de derechos y de alquiler de partituras. Los departamentos educativos de los teatros están coordinados con Opera Europa a través de RESEO (asociación europea de departamentos educativos de teatros) y las asociaciones de amigos de la ópera se coordinan a través de FEDORA.

¿Existe un teatro de referencia a nivel europeo?

Evidentemente que no existe ningún teatro que se pueda calificar “de referencia” o, al menos “de referencia” para todos los demás. Un teatro que ha sabido responder a las demandas de su comunidad en cuanto a su modelo de gestión, su oferta y su calidad, es un teatro modélico. Pero este mismo modelo de gestión, esta misma oferta y esta misma calidad podría resultar ser muy poco modélica en otra comunidad. Aunque el mercado de la ópera sea internacional, los teatros sólo subsisten si echan raíces en su propia comunidad y si responden a sus demandas con competencia, con realismo y con valentía.

¿Cómo puede convivir la ópera con un período de crisis económica, como el actual? ¿Cuáles son los problemas de la ópera actualmente a nivel europeo?

Los problemas no son los mismos en todas partes. Existen en Europa modelos muy diversos de teatros de ópera con problemas específicos generados o no por la crisis económica actual. No es lo mismo el caso de los teatros centroeuropeos, en los que el sistema de repertorio permite que la oferta sea muy generosa pero en los que resulta muy difícil mantener la regularidad de la calidad, que el caso de los teatros del sur (sobre todo los italianos) en los que cualquier contingencia se resuelve recortando la actividad y en los que el intervencionismo político ha acabado provocando la parálisis de no pocas instituciones. Existe en Europa un amplio abanico de casos y de problemáticas muy diferentes pero existe también en todo el continente un común denominador: jamás ha habido tanto público para la ópera, jamás habían tenido los teatros tantos instrumentos para difundir su actividad incluso fuera de las paredes del propio teatro. La coordinación y la puesta en común de las diversas situaciones que propone Opera Europa aporta mucho para aprender y para que los demás aprendan.

Uno de los puntos importantes que se plantean como ejes del Forum Europeo de Ópera es la atracción de nuevos públicos. ¿Es más barato ir a la ópera en otros países? ¿Son más generosas las subvenciones?

Es cierto que en otros países europeos el porcentaje de subvención del estado en los presupuestos de los teatros es superior que en España y que, en algunos casos, ésta situación puede permitir una política de precios más asequibles, pero me temo que ir a la ópera barato, lo que se dice barato, no lo es en casi ningún sitio. La ópera es un espectáculo caro y en el que, además, resultan inviables las economías de escala. De todas formas, en el Liceu, por ejemplo, una entrada de platea de una función operística de segundo reparto, sin divos pero con cantantes impecables, cuesta 58 euros. Es posible que 58 euros no sea exactamente un precio “barato” pero me parece que tampoco se puede decir que sea prohibitivo. Y teniendo en cuenta que los precios pueden llegar a 7,25 euros, que es menos que el coste de una bebida en muchos bares de copas, no me parece que, quién realmente quiera acceder al teatro, pueda esgrimir el precio como un impedimento.

Además de la dificultad de los teatros por rebajar sus precios, existe al mismo tiempo mucho desconocimiento sobre cuáles son exactamente esos precios. Los teatros españoles han hecho, en las últimas décadas, un enorme esfuerzo para convertir la ópera en un “bien cultural” de acceso lo más amplio posible. Estamos lejos todavía de la meta, pero no se puede negar que se ha producido un cambio objetivo y que en estos momentos lo más perjudicial, a veces, resulta ser el “tópico” que asocia los teatros de ópera con bastiones a los que no se puede acceder porque las entradas están agotadas o los precios son muy altos. La realidad es diferente a lo que estos lugares comunes han acabado haciendo creer a muchos: resulta que hay entradas disponibles y que los precios son ciertamente altos, pero no más altos que los de otras actividades culturales o de ocio a las que nadie tacharía de elitistas. El hecho de que estos lugares comunes estén tan vigentes debería ser motivo de preocupación para los teatros. No saber comunicar las iniciativas es casi tan lamentable como no tener iniciativas.

La cita del mes de abril permitirá reunir a representantes de teatros de todo Europa. Es una oportunidad para comparar posiciones en el panorama operístico del continente. ¿En el marco europeo, como se encuentra la ópera en España? ¿Cuál es su situación a nivel artístico, a nivel de iniciativas, y también en cuanto al éxito a la hora de captar público?

El caso de España me parece muy sintomático del incremento de la difusión de la ópera en las últimas décadas. Se han consolidado temporadas de ópera, se han construido nuevos teatros, la demanda no ha cesado de crecer y el modelo de gestión de algunos teatros españoles ha sido objeto de análisis en publicaciones especializadas y en los mismos foros de Opera Europa sobre todo por un motivo: porque algunos teatros españoles, y no únicamente el Liceo y el Real, están funcionando con un porcentaje de inversión pública muy razonable, es decir, reducida respecto a otras instituciones europeas de características similares. Y, cuando la gestión es adecuada, estos teatros pueden ofrecer a su comunidad una oferta cultural muy estimable. Lejos del modelo centroeuropeo, pero en cualquier caso muy superior al que ofrecía tradicionalmente el modelo de “stagione”. La próxima cita del mes de abril permitirá dar a conocer la singularidad del modelo español.

La ópera es un arte vivo con cerca de un millón y medio de espectadores al año.

Remedios Navarro Avilés . Presidenta de Ópera XXI y Directora Gerente del Teatro de la Maestranza.


Programamos siempre pensando en el público

Juan de León Suárez. Presidente de la Asociación Amigos Canarios de la Ópera


Ex Directora general del Gran Teatre del Liceu y Ex Presidenta de Ópera XXI

Rosa Cullell. La ópera en España vive un gran momento



Mahón es una ciudad de ópera y debe seguir siéndolo

Vicenç Tur. Alcalde de Mahón y Presidente de la Fundació Teatre Principal de Mahón


Este año cumplimos 60 años ininterrumpidos de ópera

Javier Menéndez. Director artístico de la Ópera de Oviedo


La reunión en Sevilla constató la vitalidad y pujanza de la ópera en nuestro país

Remedios Navarro. Directora Gerente del Teatro de la Maestranza


Las coproducciones y la colaboración son imprescindibles en tiempos de crisis

Emilio Sagi. Director Artístico del Teatro Arriaga de Bilbao


En cada audición espero descubrir un valor artístico fuera de lo común

Mirna Lacambra. PRESIDENTA-FUNDADORA DE LA ASSOCIACIÓ AMICS DE L’ÒPERA DE SABADELL